Un manual de cinco pasos para ayudar a los ferrocarriles a aprovechar los beneficios de la optimización y la automatización de la red
Los ferrocarriles de carga, por su propia naturaleza, son sistemas de activos interconectados. Un ferrocarril típico de clase 1 opera más de 1000 trenes al día con miles de locomotoras, mueve millones de vagones cargados al año y emplea a miles de empleados, todo ello en una red de vías que abarca decenas de miles de millas. Debido a la enorme escala y a los límites de la capacidad humana para comprender las implicaciones para la red de las decisiones tomadas entre millones de opciones posibles, las decisiones que toman los despachadores individuales para sus territorios pueden resultar en un rendimiento subóptimo a nivel de red. En resumen, lo que es bueno para un territorio puede tener un impacto negativo en cascada en otros territorios.
El ferrocarril programado con precisión (PSR) ha permitido un gran éxito financiero en los ferrocarriles de América del Norte. Si bien los ferrocarriles individuales implementaron elementos del PSR de manera única, por lo general todos compartieron una estrategia común para optimizar los activos clave y mantener un plan operativo estricto. El resultado: una mayor eficiencia operativa.
Entonces, ¿qué es lo siguiente? ¿Cómo se basan los ferrocarriles en el éxito del PSR? La respuesta está en la red. Se trata de aprovechar la oportunidad de replantearse la forma de operar la red para lograr un rendimiento óptimo, maximizar la utilización de los activos e impulsar el crecimiento, con el fin de llevar el transporte ferroviario programado con precisión al siguiente nivel.